Ese cada día de nuestros días

Julio ha sido un mes de diálogo interno y externo con la estación, el frio, la lluvia y las plantas desvestidas desde un sol indagador que oculta su voz en los rincones del azul poblado de gris con un Dios luminoso que llora el potencial brillo del agua. Hay temores por los últimos acontecimientos mundiales, pero mucha calma y sed de instruir mentes con amor, perseverancia, auténtica expresión de ayuda desde la energía purísima que une los manantiales sagrados de igualdad humana.
Aprender cada día que el tiempo es otro. Es escuchar el sonido natural de nuestro cuerpo, es entendernos a pleno, ir por dentro, amar la naturaleza, el ruido del agua, del aire, de la arena que en húmeda soledad amarra el llanto de los mendigos hacia la última lumbre. Cada noche, cada día, el sabor dulce de la lectura de grandes maestros guía el episodio bendito del anochecer hacia otro lado, junto al compás de nuestros gestos e intenciones.
Entrar en los ciclos sin resistencia, ver la riqueza de la diversidad en la raíz de los conceptos sobre la red de la educación, la religión, la política, y al observar , no desestimar ni una coma, ni un acento, porque en ello hay sabiduría y lo sabremos al final de la vida, cuando estemos- entre paréntesis -viendo volar el tiempo con la agilidad de un águila, para sentir que la valiosa interpretación de la vida cronológica ha sido apenas un viaje que paso a paso nos va sorprendiendo, mientras por dentro una oración permanente es llamarada de fuego que entretiene nuestros pensamientos y obras como conductos de bondad hacia otros seres que nos necesitan.
Nos es difícil vivir con la serenidad precisa para comprender los horrores que azotan el mundo, desde el hambre, la violencia, el terrorismo, las guerras. Sí es posible enfocar, preservar y mantener los valores como hoja de ruta para el transcurso de toda la vida, cada decisión que tomemos, cada acto consciente estará definido por estos valores, son como el lente a través del cual vemos la vida, en todo lo que disfrutemos estarán presentes, en las grandes decisiones hasta inconscientes estarán presentes dichos valores, por eso es importante transferir esa brújula a los niños pequeños aunque nadie nos haya enseñado como hacerlo, tenemos que tomar consciencia y poner esmero como padres para asegurar que esa brújula sea una constante en sus vidas y que estará presente en todos los actos de cada día. Nutrirlos con esperanza y con fe será incompleto, debemos asegurarnos de brindar amor, virtud, creatividad, verdad, belleza, ética, luz a cada día de nuestros días y que estos principios se sigan transmitiendo para poder lograr Unidad en el amor universal, como servicio, la palabra como auxiliar de toda comunicación revelada de un espíritu consciente de diálogo, cuando el diálogo nutre y es afín a esta Humanidad en riesgo.

Susana Roberts, Julio 25-2016.

1 comentario

  1. Sergio dejó un comentario:

    Sí…Me gusta lo que escribes, por qué lo escribes y cuando lo escribes. Dices lo que sientes con mucha intensidad y sien
    tes hasta el infinito

    15 agosto, 2016 a las 12:40 pm

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