Treinta años después…

Desde mi ocaso y tu distancia.

 

Pudieras comprender tantas cosas…

 

Pudiera comprender y perdonar un infinito,

en tu dimensión vacía.

 

Pudieras concentrarte en la sombra de mi paso,

iluminando mi existencia.

 

Pudiera pensar que me quisiste,

si me hubieras concedido lo que quise.

 

Desde mi ocaso y tu distancia,

ofrezco los vanos sentimientos

de dos seres impotentes

dominados por la naturaleza

hasta el último escalón…

 

¡Sueñan el fin para hallar descanso por los siglos!

¡Cuántos seres repitiendo historias a la nada!

 

Desde ti y desde mí,

tiempo gastado.

Luchar, sobrevivir y naufragar…

 

Desde ti y desde mí.

Sólo queda el adiós a los sueños.

 

Los compases que juntos oímos,

de aquella melodía;

flor tibia,

de nuestro encuentro…

La melodía que no podremos compartir,

aunque quisiéramos,

ya nunca más…

 

Graciela María Casartelli-

1 comentario

  1. Alberto dejó un comentario:

    Hermoso poema, profundo, sentido… Felicitaciones.

    2 Enero, 2012 a las 12:20 am

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