La porcelana del mar…

La porcelana del mar esta dentro nuestro,
y en la espuma del cielo
con círculos solitarios siempre alejándose.
Es también un castillo con almenas y torres de oro,
una mujer de arena, la rosa de sal
y los naufragios con distintas voces
que estallan en la memoria incesante y rutinaria.
Esa memoria, que tañe como el agua
el clamor infinito, como la permanente roca
hundida y saqueada por las olas incansables,
teje y desteje el pasado y el futuro,
un tiempo y otro tiempo,
viejas piedras ardiendo en cada ribera
de las nubes inciertas que las brumas ocultan.
Nubes que los vientos muerden
en su camino solitario,
llevan remolinos de señales,
ráfagas de luces y sombras escurriendo
en un juego perpetuo
de signos y oración.
Somos el mar,
olvidados dioses cubiertos con un manto de sal,
torrentes de caminos y viajantes,
un campo de batalla, conquistadores
y redimidos, insinuación, conjetura,
acción, demonio y poder.
El mar, tañe la campana del naufragio.

Daniel Arias-

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