Nunca fui primera dama

Vital, humanísima y profundamente conmovedora, esta novela ha sido revisada, corregida y aumentada por su autora. Esta edición incluye un nuevo capítulo final: “Sin Fidel”.
“El secuestrador ha muerto, la jaula queda abierta y no siento el impulso de salir sino el pánico a que alguien desconocido entre por esa puerta. Ahora, cómo vamos a vivir sin alguien que nos diga lo que tenemos que hacer”.
Las líneas anteriores resumen de un trazo el estado paradójico de la Cuba de hoy, liberada y huérfana al mismo tiempo tras la muerte de Fidel Castro. Varias generaciones de cubanos sacrificaron buena parte de sus vidas y deseos personales para alcanzar objetivos e ideales nacionales. A Nadia Guerra, locutora nocturna y nacida mucho después de la generación revolucionaria, la utopía no le resulta convincente y suele estar en un conflicto con el régimen, incluso más allá de las razones políticas. Hoy busca ajustar cuentas consigo misma.
Nadia, su madre Albis Torres, quien la abandonó desde pequeña, y la excepcional Celia Sánchez Mandulay, asistente y probable amante de Fidel, son las tres mujeres que protagonizan esta historia de recuperaciones y despedidas, de nostalgias y transformaciones, de exilios y permanencias. Todo en Cuba, parece ser, es o una fidelidad o una traición. (Editorial Alfaguara)

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