El espejo

Sé que nunca he estado aquí

ni que nunca he llegado

el rostro de este muelle ha mirado

mi vida con compasión

detrás de esta marea hay reposadas playas

donde anclar

navío tras navío he crecido entre puertos

sintiendo las ausencias

náufrago empecinado de tantas travesías

he vuelto a revivir

he vuelto a ser silueta

sombra sangre y epidermis.

Bebo una cerveza frente al muelle

bebo otras

me caen las nostalgias de una mujer

durmiéndose en mi pecho

de qué color es su piel dice mi insomnio

dónde está su pequeño volcán

para hundirle mi fuego

las vidas que atravesé saltan cruzando

el tiempo

otra memoria nace entre las arrugas de la vida

la ciudad comienza a despertarse de su

sopor de madrugada

la calle es una larguísima cadena de

recuerdos e ideas

trastabillan mis huesos

miro a la muerte en medio de la niebla

y siento que en mí se rebelan

todos mis cadáveres

que están todavía con su sangre tibia.

Me levanto de esta nueva caída y veo que nadie

habita esta desconsolada vía

que no existe este puerto ni este muelle

y que yo aún agonizo en otro tiempo.

Simón Zavala Guzmán-

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