Horas sin plagio

Se estremece el ojo de la tarde,

cuando alguien anda arbolando

el canto de los ocres,

y mientras maduran

las últimas fogatas del verano,

algo anda tratando de explicar

como en el íntimo orden de un cuento,

el tiempo no sabía disimular sus apuros

ya había impulsos

y cartas de hojas

trayendo otoños…

Raquel Piñeiro Mongiello-

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