La propuesta

Podemos conocernos, viajar tres mil kilómetros,

diez mil, o tantos más.

No quiero ir a la luna.

Allí hace falta mucho entrenamiento,

equilibrio en la dieta y en los gestos,

educar al silencio,

aprender a comer, a caminar.

Respirar solo.

Quedemos aquí, donde lo que se lleva y trae

el viento,

una que otra esperanza.

Cosas que todavía pueden ser soñadas.

Aquí tenemos árboles, canciones,

las orillas del mar.

La suerte viva.

Quedemos aquí: la piel, las manos libres.

Pongamos esa música y te invito a bailar.

A la luna se viaja en los boleros.

José Antonio Cedrón-

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