Poemas

Estar sin estar

Con mi habitual parsimonia

y la inusual ceremonia

de ofrendar mi pecho abierto,

vi que el orbe enajenado,

con su paso conturbado,

rodaba sobre un desierto.

Como si un vestigio incierto

triscara en raro concierto

voz de un púlpito crispado,

rodé a mi vez como un cierto

sentido de hallarme muerto

dentro de un pulso inviolado.

Me vi sin mar y sin puerto.

Vivir y estar sepultado.

Del libro Mazorcas adultas

Rodolfo Leiro-

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