Poemas

Crepúsculo

Ya del dulce crepúsculo

hanse extendido los flotantes velos,

gime el triste zorzal en la espesura,

manso susurra en el follaje el viento.

En esta hora es el campo

un edén de belleza incomparable,

todo en él es sosiego, todo es calma,

muere la luz y las tinieblas nacen.

De pálidas estrellas

a bordarse principia el firmamento,

el ángel renegrido de la noche

sus alas de azabache ya está abriendo.

Mil níveas azucenas

inundan de perfume el tibio ambiente,

y el frondoso rosal rico de savia

al peso de sus flores desfallece.

Varias flores nocturnas

los broches de sus cálices desprenden,

y áureos lampos semejan las luciérnagas

entre las sombras que la noche extiende.

¿Qué atracción misteriosa

en esta hora indefinible encuentro?

¿Por qué a la viva luz del mediodía

sus tenues resplandores yo prefiero?

Porque el crepúsculo en sus leves gasas

guarda un algo sombrío, un algo tétrico,

y en lo triste y sombrío siempre existe

la belleza que atrae en lo funéreo,

en las tinieblas de la noche oscura,

y en lo insondable del abismo inmenso,

¡La belleza más grande y atrayente,

la sublime belleza del misterio!

Delmira Agustini-

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