Poemas

XIII

Vengo de un lugar

donde las estrellas se tocan con las manos

y la luna descansa

en las ventanas de su sombra.

Donde el resedo vuela con su aroma

dispersando la tarde entre pájaros

con su llamarada de fuego.

Y los brazos del viento

sacuden la cabellera de Llano Grande.

Nos recuerdan los cinco mil montados

espejeando su canto de justicia.

Hoy la planicie retumba

con sus jícaros siempre vivos

junto al pájaro de acero.

Florencio Quesada Vanegas

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