Poemas

Nada…

Nada;

uno a veces queda con las manos tan blancas

como un aguacero vertiendo silencio.

No quedó, sino el esperar de un amigo,

cuando la nada ensartó sus colmillos

en la vena más gruesa,

la de caudal río

al morir sin ojos.

Nada quedará un día

cuando,

las manos queden blancas.

Pero;

continente de amor

caminar de mis amores.

No podré decirles;

he partido,

amigos,

por embrujo y abrazos.

Solo voy a dormitar

en el arenal donde no vuelan las palabras.

Dejen la lápida limpia sólo una vez,

no dejen lágrimas ni aplausos ni despedidas.

La nada no vendrá a buscarme

pues;

ya he roto muchas veces el silencio.

Ricardo D. Mastrizzo-

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