Poemas

No hay mal

que por mal no venga

y se confabule

con las piedras atónitas

de su musgo callado

sus espinas de rosas

negras por la angustia

de soles deshabitados

contra las ranuras

de los dientes carcomidos

la baba pegajosa

en la reseca boca amarga

del triste fémur

de las agujas quietas

entre los brazos inertes

y los huesos hambrientos

de esta noche en vena.

Mónica Angelino

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