Poemas

Nada poseo

Nada poseo, nada,

ni la imagen huyente en el espejo

que en penumbras refleja lo destinado a irse,

lo diluido en el tiempo y en la bruma,

esas huellas perdidas

entre grises y oscuros matorrales

de hojas carcomidas por un invierno terco.

Nada poseo, nada,

porque la luz, el viento, el sueño, el agua

se han declarado ajenos,

impropios a mis ojos y a mis manos,

residentes del pálpito que en corazones nuevos

cobran su natural vigor y animan

a muchachas en flor, cadenciosas, despiertas,

con caderas turgentes y pechos no inmolados

y a machos apolíneos de tensos pectorales.

Nada poseo, nada,

sólo un recuerdo lívido y lejano,

un pasado que tiende a podredumbre,

una bujía rota y mucha sombra

y ya no como Anacreonte dolerme

por el placer esquivo y la poma extranjera.

Saludo al tiempo ido desde un barco lejano,

la proa hacia el poniente

en busca de una playa donde nunca habrá nadie.

Silvia Long-Ohni-

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