Poemas

Nada te debo

Nada te debo, Amor, salvo la pena,

el herrumbre en los ojos por tanto desaliento

y la boca cerrada como una sepultura.

Cuando viniste, Eros, como ráfaga hambrienta

a libar de las rosas la miel de mi inocencia

las puertas del vergel fueron de seda

y todas las estrellas desveladas

a toque de silencio se llamaron

porque tu sueño fuera el más digno de un ángel.

Muchas veces llegaste desharrapado y triste

y otras muchas cubierto de un manto de oropeles

y la cancel abierta con la misma sonrisa

dejó libre el camino de tus pies traicioneros.

Nada te debo, Amor, salvo la pena

de haber perdido el tiempo que hoy me falta.

Silvia Long-Ohni-

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