Poemas

Acantilado del desamor

Trepida el acantilado, la áspera rompiente de los espejismos

en un cimbronazo de cuencas vacías donde no anidan presencias.

Intentos vanos de florecer caminos en abrojal impune

que enmaraña súplicas sin que se revele el amor.

Vientre jamás sembrado nunca alumbrará frutos.

Deseos que vuelan sin posarse, desazón salitre,

desvelos de estrellas aurorales en reclamo de encuentros

en cuartos de espesas cortinas, donde cómplice, habita la noche.

Traslúcida opacidad donde mueren los ruegos

en altares esfumados de cirios, agonizantes,

de quien no compartió los portales de la pasión

ni llegó siquiera a contornear sus labios, en otros labios…

Las esperas batirán la piel que amarillea y envejece

en vaciedad insondable de mundos no alcanzados,

en pórticos de ilusión, en procura de amor

Lo nunca gozado quedará a resguardo en mansiones del alma

por las cicatrices de lo jamás vivido…

Edda Ottonieri-

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