Poemas

Al Aguaribay

Con tu caudal de copa espesa,

con tus bordes de delicadas plumas pendulares,

con tu enorme curva de copa que cae,

llegas al perfecto mundo de la espera.

Como un manto de pequeñas cascadas, las breves hojas,

penden su silencio de árbol cóncavo,

como la sombra,

la sombra que abajo se derrama

y nutre la fina alfombra del suelo seco.

Si el pájaro busca su refugio

o cuando la lluvia late su honda transparencia

en las pequeñas ramas,

apenas la inmóvil forma se desplaza,

desgajándose apenas.

Sólo el viento hamaca definitivamente

su multitud infinita

y parece, entonces,

un muelle solo y perdido.

Del libro Caminos

Amalia Mercedes Abaria-

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *