Poemas

De la igualdad entre los hombres

En los remotos tiempos, el Dios de las Cosechas,

cuando no existía aún la especie humana,

de cada región deshabitada de la Tierra

recogió el grano cereal que cultivaba.

Sumó el arroz al trigo y a la avena

el maíz y el mijo agregó al centeno,

semillas de todas procedencias

llevó al molino más de ciento,

harina tamizada en uniforme mezcla

amasada y sometida a vivo fuego

hasta tostar por completo la corteza.

Del resultante pan recién cocido

un pedazo retornó a cada comarca

del que proviene el hombre primitivo

igual composición, distinta traza.

Sea faz el hombre o sea espalda

rígido cuscurro o blanda miga,

el color es lo único que cambia

la sustancia humana no varía.

Del poemario La aldea itinerante

Pedro Sevylla de Juana-

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