Poemas

II

Ardo despacio y puedo

contemplar mi llama.

Mis manos de rara estirpe que entrelazan las flores

y dibujan las cifras.

Mi exacta piel, mis ojos

que recogen la luz para inventar las formas.

Ardo despacio

lumbre de amor de sangre de misterio.

Este es mi valle nocturno.

La jaula de hechizos desde donde creo

que alguien sueña por mí.

 

Graciela Maturo-

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