Poemas

El huésped de los pájaros

Yo sé bien que se hiere cuando silva.

Comprendo que la tarde la va haciendo su canto.

Me sé bien de memoria

que su garganta pone más azul

en los charcos que pisan los boyeros;

y pone unas tierras extrañas

en las bárbaras guitarras de los pinos.

 

Comprendo que en el cutis del mar escribe cartas

que sólo leen durmiendo los marinos;

comprendo que su pico

empuja a la mañana como el río sus rizos,

la lleva

con el calor de un viento hasta los hombres.

Comprendo que sólo cuando él mueve las palabras,

las cosas van cayendo en la tierra

con la novedosa inutilidad

que tiene siempre el árbol

para dejar caer sus profundos frutos,

inevitables de ser un poco Dios.

Sin embargo,

si no lo viera,

si no lo tocara,

me sería difícil comprender su presencia.

No siempre baja a tierra, pero siempre

bebe en el ojo suelto de un rocío.

 

Manuel del Cabral-

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