Poemas

Cantando

Cantando viviste, cantando soñaste,

cantando reíste, cantando lloraste,

muchacho sencillo, muchacho de barrio.

De pronto brillaste en los escenarios,

pero tu modestia levantó barreras

para no marearte con tantos aplausos.

Mientras el telón caía despacio,

la gente pedía con gran entusiasmo

que otra vez volvieras con tu dulce canto

y en las marquesinas quedaba brillando

tu apodo famoso que allí habías dejado.

Eras el artista, tan solo en los teatros,

al hogar regresaba el hombre intacto.

Como un tesoro con celo guardabas

tu privacidad, rincón tan sagrado,

jamás concediste que tu vida íntima

llegara a ser parte de los espectáculos.

Tu fama creció por tu voz auténtica

y por el carisma que Dios te había dado,

cantando soltabas toda tu emoción, tu risa, tu llanto

como una bandada de los más diversos y sonoros pájaros.

Supiste entregar todo el corazón,

¡por eso el público llegó a amarte tanto!

y fue ese público que con reverencia

despidió tus restos, ahogado en llanto.

Las voces del pueblo seguirán diciendo:

Que llegues al Cielo ¡mi querido SANDRO!

que Dios te reciba ¡cantando! ¡cantando!.

 

Iris Gladys Blanchard Menéndez-

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