Poemas

Esperanza

Muero por tocar tus labios con los míos,

muero de angustia de abrazarte, de frío;

de sólo verte temblando al yacer tendida en la cama

y de la agonía que provoca al recordármelo la almohada.

No muero porque al partir dejes silencio,

muero porque tus palabras se vuelven eco

y rebotan una y otra vez reteniéndote en mi cabeza

y sólo me calmo si escucho de ti una palabra nueva.

No me mata el vacío que deja tu ausencia,

me mata la platónica ilusión de tu presencia.

Y así, mi aliento que busca refrescarse en tus labios,

Arde cuando, al acercarme, los tuyos se mantienen cerrados…

Y se ahoga, y me ahoga, y así me muero,

embriagado en la envenenante ilusión del recuerdo,

de tu recuerdo, de las delicadas líneas de tu cuerpo,

y la frescura con que tus palabras te adornan todo el tiempo,

y cada día, y todos los días que te veo.

Y de todos esos días, ¿qué te cuento?… Que muero.

Y al terminar la noche renazco al siguiente día un día más viejo,

y más joven y más fuerte, pues si no te tengo aquí… me muero.

Enrique Bolaños Contreras-

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