Poemas

En la puerta del alma

En la puerta del alma vive Dios y no lo vemos.

Para verlo hay que desprenderse de sí mismo

y emprender un camino de humildad en silencio.

Uno debe ser tan dócil como el polvo del camino.

 

Es el amor de Dios el que llena nuestra alma.

Es el amor de Dios el que colma nuestras vidas.

Es el amor de Dios el que abre nuestro corazón.

Todo es lo que es a través de este amor de Dios.

 

Cuando un pueblo ama, Dios le cautiva.

Pero cuando un pueblo se deja querer,

Dios le rejuvenece con la belleza de la fe.

Con la fe nada muere, lo que brota es una vida.

 

Una vida nueva que rebosa alegría por doquier.

Una alegría que sobrepasa los labios del cuerpo.

Un cuerpo que sabe mirar en profundidad y ver

con los ojos del alma la mano invisible de Dios.

 

Dadnos fortaleza Señor para acudir a esa puerta

de la luz y crecer como semilla en tierra fértil.

Sé que tu palabra es tan divina como humana,

tan eterna como tierna, tan amorosa como fiel.

 

La fidelidad de tu amor hacia todos nosotros

es una alianza imborrable, la armónica armonía,

el sueño soñado, la roca de nuestra salvación.

Concédenos Señor la impulso vital de la gracia.

 

Necesitamos la energía mística de nuestro Creador

para liberarnos de las muchas prisiones del mundo,

y protegernos de los males que nos esclavizan,

bajo el resguardo de la compasión y del consuelo.

 

Despiértanos Señor de esta necedad por el poder

en el que vivimos y por el que morimos como perros.

Alúmbranos a florecer en este caminar desordenado

que lo penetra todo y que todo lo desciende al abismo.

 

Sabemos, Señor, que estás en la puerta del alma

esperándonos, lo sabemos, pero no hacemos nada

por llegar a ti, que todo lo concilias y reconcilias.

Entréganos la fuerza para comprender,

y, así y por siempre, poder abrazar el amor, ¡tú Amor!.

 

Víctor Corcoba Herrero – [email protected]

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