Poemas

Asesina

Harta de ser la víctima

me convertí en mi propio victimario.

Protagonista hacia el final

no me tembló la mano

al clavar la daga en mi vientre,

aquella tarde de calor insoportable.

Hice, lo usual en estos casos,

el filo para arriba

y un movimiento ascendente

para un desenlace efectivo.

Usé el cuchillo como la verdad,

que puesta sobre la mesa

duele más que cualquier mentira,

pero alivia.

No me siento culpable,

fue en defensa propia,

tuve que matarme

para no morirme.

 

Gisela Galimi-

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