Poemas

Alarde flaco

Dos o tres veces al día

deseo ver en tu poema

un poco de mí.

Después descanso.

Tomó el coraje con las mismas manos que al miedo,

alarde flaco de perfecta escupida que amasa lo que faltas

-pasadas pisadas fuentes de perdón-

mi pensamiento frente al tuyo

desnudos

no se piensan, se muerden.

 

Seguís tu camino –dibujos para colorear con fuego-

no sabes que me pisas

que llevas mi sangre de glóbulos miel

en tus pies cubiertos de trincheras.

 

Envuelto en sol

como un chicle masticado al calor de una baldosa

me pegoteo a tus pasos

para que te des vuelta

para que te des cuenta

de que

me llevas chorreando huellas

en lo más perdido de tus suelas.

 

Agustín Marcenaro-

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