Poemas

El octavo velo

Salome pidió la cabeza de un Santo,

Juan el bautista precursor de Cristo,

danzando voluptuosamente por la muerte

obtendrá en una bandeja lo sagrado.

 

Uno a uno fueron cayendo los velos,

primero el de la lujuria, luego la codicia

le sucedieron la ambición, la venganza,

la injusticia, la desvergüenza, el deshonor.

 

La espalda de satén se arqueaba,

la luz en su cabello destellaba,

el vientre palpitaba ondulante,

levitaban las pequeñas manos,

mientras los pies en su danzar

eran mariposas encantadas.

 

Cayeron los siete velos de la princesa

el publico aplaudía enardecido

gritaban :-que se desnude, falta un velo.

 

En un arqueo de serpiente alada

sorprendió encontrar un negro velo

y al ritmo de diabólicos tambores

cayó el octavo tenebroso velo

se extendió sobre las siete gasas

y el ODIO cobró su Santa presa.

 

Valeria Azul-

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