Poemas

Candente está la…

Candente está la atmósfera;

explora el zorro la desierta vía;

insalubre se torna

del limpio arroyo el agua cristalina,

y el pino aguarda inmóvil

los besos inconstantes de la brisa

 

Imponente silencio

agobia la campiña;

sólo el zumbido del insecto se oye

en las extensas y húmedas umbrías,

monótono y constante

como el sordo estertor de la agonía.

 

Bien pudiera llamarse, en el estío,

la hora del mediodía,

noche en que al hombre, de luchar cansado,

más que nunca le irritan

 

 

 

 

de la materia la imponente fuerza

y del alma las ansias infinitas.

 

Volved, ¡oh, noches del invierno frío,

nuestras viejas amantes de otros días!

Tornad con vuestros hielos y crudezas

a refrescar la sangre enardecida

por el estío insoportable y triste…

¡Triste… lleno de pámpanos y espigas!

 

Frío y calor, otoño o primavera,

¿dónde…, dónde se encuentra la alegría?

Hermosas son las estaciones todas

para el mortal que en sí guarda la dicha;

mas para el alma desolada y huérfana

no hay estación risueña ni propicia.

 

Rosalía de Castro-

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