Poemas

Entonces

Entonces,

en los atardeceres de verano,

el viento

traía desde el campo hasta mi calle

un inestable olor a establo

 

y a hierba susurrante como un río

 

que entraba con su canto y con su aroma

en las riberas pálidas del sueño.

 

Ecos remotos,

sones desprendidos

de aquel rumor,

hilos de una esperanza

poco a poco deshecha,

se apagan dulcemente en la distancia:

 

ya ayer va susurrante como un río

 

llevando lo soñado aguas abajo,

hacia la blanca orilla del olvido.

 

Ángel González-

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