Poemas

Claridad agonizante

El otoño se muere

sin un solo esplendor.

En los árboles raudos de la tarde

permanece su aliento conmovido

como una claridad agonizante.

Es el veloz destino del misterio

apresado en las ramas de la muerte.

De pronto, el viento se distiende y calla

como en un estertor,

sube el frío nocturno hasta los sueños

crispados de las hojas,

caen remolinos de silencio hiriente,

volátiles espejos de la lluvia,

alas nunca soñadas

se apagan y se encienden en el alma,

rostros amados finge el horizonte,

y como si pasara el mar,

el mar más imposible,

se detiene el otoño

y surge la verdad

conmovida del sueño del invierno.

 

Laureano Albán-

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