Poemas

Soñando

Anoche te soñaba, vida mía,

estaba solo y triste en mi aposento,

escribía… no sé qué; mas era algo

de ternura, de amor, de sentimiento.

Porque pensaba en ti. Quizás buscaba

la palabra más fiel para decirte

la infinita pasión con que te amaba.

 

De pronto, silenciosa,

una figura blanca y vaporosa

a mi lado llegó… Sentí en mi cuello

posarse dulcemente

un brazo cariñoso, y por mi frente

resbalar una trenza de cabello.

Sentí sobre mis labios

el puro soplo de un aliento blando,

alcé mis ojos y encontré los tuyos

que me estaban, dulcísimos, mirando.

Pero estaban tan cerca que sentía

en yo no sé qué plácido desmayo

 

que en la luz inefable de su rayo

entraba toda tu alma hasta la mía.

 

Después, largo, suave

y rumoroso apenas, en mi frente

un beso melancólico imprimiste,

y con dulce sonrisa de tristeza

resbalando tu mano en mi cabeza

en voz baja, muy baja, me dijiste:

-“Me escribes y estás triste

porque me crees ausente, pobre amigo;

pero ¿no sabes ya que eternamente

aunque lejos esté, vivo contigo?”-

 

Y al despertar de tan hermoso sueño

sentí en mi corazón plácida calma;

y me dijiste: es verdad… ¡eternamente!

¿cómo puede jamás estar ausente

la que vive inmortal dentro del alma?

 

Manuel María Flores-

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.