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Un temporal

Un temporal

“En una de las fotos de tapa de este libro vemos a un hombre de perfil, sentado a una mesa bien dispuesta, con mantel y arreglo floral. Nada extraordinario si no fuera porque esa mesa no está en una sala sino en medio de un bosque del que –sin embargo– lo separa una pared. ¿Una pared en medio de un bosque? Pues sí… Y entonces, ese hombre ahí, ¿es que está adentro o afuera?

Ese hombre a la intemperie sufre una enfermedad degenerativa y es el protagonista de “Un temporal”. Ansilta, su hija, es quien nos lleva a ver, es la que intenta nombrar. Ella es quien trata de contar –mientras sus propios hijos crecen– el modo en que su padre, que aún no ha desaparecido físicamente, la ha dejado huérfana antes de tiempo.

“Pero acá estamos y el dique ya se rompió y el agua ya nos tapó y apagó el fuego prendido y se llevó las mesas redondas y las canciones y te dejó ahí, nos dejó aquí, dejándonos llevar por el agua con un hilo de voz y aguantando”, dice Ansilta cuando lo que se apaga es la memoria de su padre. (Editorial Entropía)

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