Poemas recipes

Con la simpleza del alma

Nora Agustinho también participó de la 39na. Edición de la Feria Internacional del libro, espacio en la que pudo presentar “Con la simpleza del alma”, compartiendo la oferta que realizó Mario Pazos -participante en varias oportunidades de la Feria del Libro de Comodoro Rivadavia- en su stand Patagonia Sur.
Tras la presentación realizada en nuestra ciudad, e octubre del año pasado y con un gran marco de público, Nora pudo vivir la experiencia de ser protagonista en esta muestra latinoamericana del libro que, con la visita de grandes autores, tiene ganado un lugar entre las más importantes ferias del libro del mundo.

Sonata en gris

Gris la tarde.
La tarde y mi latido.
Este suave reloj que marca lento
el fluir de la vida.
Mi destino.

Gris la sombra.
La sombra y mi tristeza
demorada en la bruma. Y el silencio
despenando los cauces
del latido.

Y este dolor
para nombrar tu ausencia,
que en la frágil textura de la tarde
se recorta, fugaz,
en el camino.

 

Cris Fernández-

Plenitud

En la hoguera del abrazo
Fui leño encendido
Perfil oscilante en el palpitar del fuego,
Brasa calcinada por el beso.

Entre sábanas de sal marina
Arremetió la espuma
Y estallaron las caricias en la ola.

Desde mis cabellos ensortijados de luna
Viajaron tus manos
hasta arribar
a la estación de mis pechos
hombre niño, mujer madre
nadé en el mar de tu piel
con la delicadeza del ave
Y la avidez de un pez.

Cruzaste el meridiano
Rodeaste mi ombligo
ombligo de arena, de flor, de almeja
estigma de eterna y primitiva unión.

Entre caracoles
hallaste el manantial de vida
Gruta donde burbujea el néctar
guía de la simiente
ámbito escondido
Canal de sombras
del cual se asoma a la luz primera.

Emprendimos vuelo
por el espacio
cruzamos cometas
rozamos estrellas
De la cuerda de un arco
Partió una flecha
Y con su fulgor iluminó los mares.
Éxtasis, frenesí
Amor consumado
Júbilo bañado por las ocultas lágrimas del alma.

Victoria Servidio-

Dignidad en presente de indicativo

la sorda estampida de un galope
y el último relincho de aire anuncian el desastre:
hay que calzarse los guantes para no tocar el miedo;
en la epidermis, -arcaica entretela del goce-,
suturar este torrente de óxido que se cuaja en las arterias;
amarrar los fluidos fosforescentes
con esta ración de dolor imperdonable
que la noche dará de comer a los microbios:
rotular su nombre para que nadie
confunda la íntima dimensión de la derrota
disimular esta lejía de lágrimas desobedientes
que buscan asilo en otro mundo,
controlar las inútiles pertenencias en disputa;
registrar la degradación, retirarse hasta que la liturgia se repita.

Alfredo Luna-

La primavera llena las lagunas de la ignorancia

Por los caminos de la vida,

voy de acá para allá,

buscando a primavera por doquier.

 

Siento que se acerca,

espero despertar con ella,

fundirme en su deseo de vivir.

 

A mi podrán cortarme las alas,

pero no podrán abatir su vuelo,

la flor siempre vuelve a ser flor.

 

Volveremos a gozar de sus versos,

de la belleza de sus cabellos,

de sus labios palpitantes,

de sus atardeceres sonrientes,

de su aurora espesa de cantares.

 

Primavera, reaparece pronto

en tus bosques perfumados,

te necesitamos para tomar

y retomar tu aliento,

para revivir alegrías perdidas.

 

Necesitamos crecer contigo,

ascender al Olimpo de tus sueños,

acurrucarnos en tu pecho,

sentirnos amados para concebir

otro mundo más plácido.

 

Nada hay que me conmueva

tan hondamente, que aliente

mi espíritu y dé inspiración

a mis abecedarios

como tú, primavera apacible

y rebelde a la vez.

 

A tu lado, primavera,

todo se renueva por dentro,

y por fuera todo es más radiante.

Quédate con nosotros

y cuando te vayas, llévanos también.

 

Traspásanos el brillo de tus ojos,

antes que el ocaso del invierno,

extinga el esplendor de nuestras vidas.

 

Primavera, contigo el horizonte

está en la mirada y no en el camino.

 

Déjanos vivir así, junto a tu corazón,

que quiero ver otra realidad

más afectiva y efectiva, más amorosa,

¡más de Dios junto a Dios!.

 

Víctor Corcoba Herrero- corcoba@telefonica.net

El sur se agrisa de pronto…

El sur se agrisa de pronto
entre relámpagos fieros
y en un retumbo de truenos
arremete el aguacero.

La tierra se abre en aromas
para los filos fresquitos,
y una pátina de charcos
retoza entre los globitos.

Entonces la tarde crece
en risas como campanas,
los techos regocijados
y a pleno niño las ganas.

Mansamente cae el cielo
y detrás de los visillos,
la lluvia junta los rostros
ansiosos de los chiquillos.

Fresca corre el agua, fresca,
sobre cunetas cercadas
por canillitas de barro
y algarabías mojadas.

Desde la urgencia descalza,
la siesta ignora la casa
con súbitos botecitos
y marineros de estraza.

Yo navegué esos barquitos
con rumbos ensueñecidos,
capitán de dulces mares
donde no amarra el olvido.

Y en esos barcos se fueron
los sueños, la edad dorada,
los júbilos de las lluvias,
la vida, como si nada.

Abel Edgardo Schaller-

Añoro

No hay nostalgia peor que añorar

lo que nunca jamás sucedió- Joaquín Sabina

añoro los brazos que no tuve
la piel erizada del destino
la cama con arrugas
y la almohada del verano

añoro el “te quiero”
los besos que quién sabe
adonde fueron
el cuerpo como lágrima fecunda
y el amanecer en la espesura

añoro el café amargo del adiós
para el reencuentro
la soledad en el winco traducida
añoro lo que pudo y no fue
en esta nostalgia de lo incierto

 

Elisabet Cincotta-

Poema dedicado

Hay en todo un rasgo tenso
un cierto tiempo de latencia

la mano en su breve agitarse
ya cada vez más distante. Digo

que hoy se ha hecho de pronto
la noche y conozco a cada uno

de los traidores, de frente a su rostro
las vetas de madera triste. Algo así

como un pliegue fuera de cuadro
en el manto de una madonna.

Cada vez más estrecho se torna el espacio
por donde han de pasar las palabras

a qué raro paraje la cruda luz entrevista
en el sueño se ha ido, como el agua se va

por el verde vientre de un ánfora rota. Hay
en cada cosa el doble grito roto del espejo.

 

Alejandro Drewes-

El viento se ha enojado conmigo

El viento se ha enojado conmigo. Dice que no tengo
fortaleza suficiente para enfrentarlo
a seiscientos metros sobre el nivel del mar.

El viento es un capítulo aparte. Nadie como él
para levantar faldas, para toquetear,
para despertar aromas y olores.

El viento no puede quedarse quieto
en esta región desolada.

El viento conduce a la comprensión de las
marañas, de los nudos gordianos.
Lleva un hacha en la mano y su brazo
es un estigma, una úlcera, una llaga.

El viento me despeina, me peina.
Me inaugura. Las fosas nasales no logran
eludirlo.

El viento se ha enojado conmigo, bis.

 

María Kato Molinari-

Depresión

Trémulos huesos encaramados en el tiempo,
huelgan los deseos enraizados de tu hiel,
desbordan los más satíricos sentimientos
que escapan a la vista , a no ser de aquel;
que se apiade de sí , el del talante perdido,
ya no tengo que sufrir para saber que soy feliz…
ya no tengo que morir , para saber que he vivido,
explícale a La parca, que no tiene por quien venir.

 

Bárbara Himmel-