La inclinación de eco

se inclinará sobre las aguas quietas

sin llegar a rozarlas

para no sentir otra vez sus labios fríos

como en los vidrios azogados en sus días de mujer

con la garganta exhausta de rechazos

que su condena le ha obligado a proferir

todo lo que llega a sus oídos

prisionera del amor y de las palabras dichas por otros

se extinguirá en brasas como la tarde

se encorvará cargada de desprecios

y entrará en éxtasis contemplando

lo único que pudo enamorarla

la hermosura de su inteligencia y su saber

que no devolverá ya ningún espejo

se doblará como lo hace el tallo para que esa flor que no habrá visto antes

se asome y se mire en el río eternamente

sus brazos retendrán por un momento lo que quede de su imagen diluida

que no será visual

tampoco ella lo es

y se hundirá en el agua inquietante de inmóvil

con los ojos cerrados

por un llanto sin eco

Isabel Llorca Bosco-

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