Poemas

En la playa de estacionamiento

Iba a arrancar el auto aquella tarde

cuando una mariposa,

que apareció de la nada,

se puso a danzar sobre el parabrisas.

“Es el espíritu encarnado de Chuang Tzu

que prenuncia el estío”,

exclamó mi acompañante.

Y yo le creí,

porque basta amar la poesía

para ser sorprendido por algún milagro.

César Cantoni–

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