Poemas

A veces

A veces me pregunto, famélico andariego,

hurgando los recuerdos aleros de mis horas,

si en la danzante pista de músicas sonoras

fui acaso un indigente del beso que no ruego.

Tu cautivante cuerpo con desusado apego,

como febril promesa de eróticas esporas,

adosaba sus formas de encendidas auroras

y un fálico desnudo soñaba con tu fuego.

Después otros jayanes de gesto veraniego

gozaban de tu baile sin túrbido sosiego,

y me quedé mirando tu línea que enajena.

Tal como un Miguel Ángel de rara pedrería,

en mi noche sin sueño yo te sugeriría:

¡No muestres esa breva que oculta tu alacena!

Nota del autor: Construido a las 8.59 del 14 de junio de 2012 para mi libro Hebras de Plata

 

Rodolfo Leiro-

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