Poemas

Ciudad rebelde

Me até al destino corrugado de los techos,

temblando apenas,

como el cinc cubierto de aguacero

y escribí fragmentos de este amor

de vino tinto y besos,

de esta rabia a quemarropa,

del impedimento absurdo

ante el robo de mis sueños.

 

Esculpí la oscuridad,

me negué a olvidar,

a aceptar estas veintenas

que van abrazándonos lentamente el cuerpo,

y disfruté de la osadía egoísta de situarme de primero,

y sufrí la adoración de tus manos, de los relojes ciegos,

de tus labios.

 

Recorrí a contravía la autopista,

acompañante suicida de tu miedo,

deslicé mi mano en el agónico fragmento de la luna,

sitié las ciudades de la culpa,

recurrí a la ignominia de mis acuerdos previos,

a la amnesia insalubre y lujuriosa,

a la inocencia codiciosa del encuentro.

 

Y me desperté cantando,

mientras al otro lado del frío,

en la ironía absurda de lo cotidiano,

murales colmados de grafitis perversos,

protagonistas inconformes de su anonimato,

me miraban heridos por sus colores intensos,

como almas que no alcanzan,

el descanso aletargado de lo bello.

 

No en vano de tanto amar nos duele el cuerpo,

prófugos de la posibilidad,

consumidos y sedientos de común acuerdo.

 

Del poemario Escritorio de injusticias

 

Marianela Sáenz Mora-

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