Poemas

Post mortem

Me miran con fijeza ya desierta

mis ojos, desde el cuerpo casi frío.

Acaba de arrojarme el pecho mío

cerrándose después como una puerta.

Sin embargo estoy viva, más despierta

que un filo, sin error, sin desvarío.

Qué espantoso llegar a este sombrío

descubrimiento. He muerto y no estoy muerta.

Quiero llorar con llanto y ya no puedo.

Lo que dudé era cierto: Estoy probando

que se acaba la sangre y no la vida.

Nunca podré morirme. Tengo miedo.

¿Quién con eternidad me está nombrando

e infinito se acerca? Estoy perdida.

 

Amelia Biagioni-

 

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