Poemas

Miel del espanto (soneto al Lago Puelo)

Discretamente vistió sus sueños de rosas,

imploró sin desfallecer, al cielo su santo,

elevó plegarias que ostentaron mariposas

que llovieron lágrimas luego, sobre su manto.

 

Ingrata la tarde se llevó arboledas frondosas,

la lumbre llegó al cielo en un duro quebranto,

imposible de contener por el hombre esas zonas boscosas

se han convertido en cenizas del desencanto.

 

Sopesar de ser, estas épocas maravillosas,

una mano ladina convirtió sonrisas en llanto,

cómo explicarle a la tierra tus formas belicosas,

 

que no la amaste, ni la quisiste tanto,

la dejaste morir por tus ideas caprichosas

y hoy el lamento no es miel del espanto.

 

Bárbara Himmel-

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